09/27/2022

¿POR QUÉ HAY NUEVAMENTE CASOS DE POLIOMIELITIS UNA ENFERMEDAD QUE SE CREÍA ERRADICADA?

Aunque la poliomielitis se consideraba una enfermedad radicada en un 99%, actualmente existen factores que están rediciendo ese porcentaje.

Desde 1988, el número de niños con poliomielitis disminuyó hasta un 99%, según cifras de la Unicef, sin embargo, en lo que va de 2022 nuevos casos de esta enfermedad han sido detectados en África, Estados Unidos y Reino Unido.

La reaparición de la poliomielitis se debe, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) a que “miles de niños siguen sin haber recibido la vacuna contra la enfermedad”.

“Mientras haya un sólo niño infectado, los niños de todos los países corren el riesgo de contraer la poliomielitis”.

Y es que, según la Unicef, además de las interrupciones de las campañas de vacunación debido a la pandemia de COVID-19, muchos niños viven en zonas aisladas, frágiles y afectadas por conflictos, lo cual hace aún más difícil el acceso a las vacunas.

Sin embargo, esto no es todo, ya que, según las autoridades sanitarias, la desinformación sobre las vacunas es otro factor que dificulta los esfuerzos para erradicar la enfermedad.

En julio de 2022, la agencia de noticias AFP reportaba que muchos padres cuestionan la necesidad de poner vacunas rutinarias a sus pequeños. Los adultos también se están vacunando menos, incluso con inmunizaciones que cuentan con un largo historial de seguridad.

La tendencia de los movimientos antivacunas se incrementó con la politización de las vacunas contra COVID-19, contribuyendo al descenso en la administración de dosis contra enfermedades como el sarampión y la polio, y aumentando a preocupación por el resurgimiento de enfermedades que se habían erradicado en muchas partes del mundo.

Tan sólo en Estados Unidos, el porcentaje de niños preescolares que cuenta con las inmunizaciones recomendadas ha bajado un punto hasta situarse en el 94% entre 2020 y 2021, lo que implica que cerca de 35 mil niños no están vacunados.

Otros factores que impiden la erradicación de la poliomielitis son las poblaciones masivas de migrantes y refugiados, así como las discrepancias acerca de la calidad de las campañas de vacunación.

La OMS ha advertido que “si no se erradica la poliomielitis en estos últimos reductos restantes, se podrían producir hasta 200 mil nuevos casos anuales en diez años en todo el mundo”.

“El mundo está a un paso de erradicar la poliomielitis, pero sigue habiendo grandes obstáculos que convierten esta etapa final en la más difícil”.

¿Qué es la poliomielitis?

La poliomielitis es una enfermedad viral contagiosa con el potencial de provocar lesiones en los nervios tan graves que causan parálisis, dificultad para respirar e incluso la muerte.

La poliomielitis puede transmitirse por contacto directo con una persona infectada o, con menor frecuencia, a través de agua y alimentos contaminados. Los portadores del virus de la poliomielitis pueden propagarlo durante semanas en las heces. Las personas que tienen el virus pero que no tienen síntomas pueden transmitirles el virus a otros.

Síntomas:

Si el tipo de poliomielitis que padece la persona no es paralítica, generalmente provoca los signos y síntomas leves, parecidos a los de la influenza, típicos de otras enfermedades virales. Éstos pueden durar hasta 10 días y son los siguientes:

Fiebre
Dolor de garganta
Dolor de cabeza
Vómitos
Fatiga
Dolor o rigidez en la espalda
Dolor o rigidez en el cuello
Dolor o rigidez en los brazos o en las piernas
Debilidad o sensibilidad muscular

Si se trata de un caso de poliomielitis grave, lo cual es poco común según la clínica de Minnesota, los signos cambian comenzando con fiebre y dolor de cabeza, aunque en una semana aparecen otros síntomas, tales como:

Pérdida de reflejos
Dolores musculares intensos o debilidad
Extremidades flojas y poco rígidas

El síndrome pospoliomielítico presenta otros signos algunos años después de haber padecido la enfermedad, presentándose en la mayoría de los casos debilidad o dolor progresivos en músculos y articulaciones, fatiga, desgaste muscular o atrofia, problemas de deglución o respiración, trastornos respiratorios relacionados con el sueño, como apnea del sueño y disminución de la tolerancia a las bajas temperaturas.